lunes, 29 de agosto de 2016
No, no puedo.
Puedo convencerme de que no siento nada.
Puedo fingir que te miro y no se revuelven las dos mil mariposas que habitan en mi estómago.
Puedo creerme que no sonrío cuando te veo.
Puedo decirme que los días no son diferentes cuando sé que voy a verte.
Puedo mentirme a mí misma.
Puedo negarlo.
Puedo hacerlo, sé que puedo...
Pero no, no puedo.
lunes, 4 de julio de 2016
(In)Segura
Llevaba una camiseta que había vivido tiempos mejores, de esas que relegamos al cajón de la ropa de dormir. Me había hecho un moño que sería la envidia del nido de cigüeña más perfecto. Y mejor no decir nada de mi ropa interior. No se me ocurrió pensar que sería él quien llamaba a mi puerta. Me empujó en cuanto abrí la puerta, atrapándome entre su cuerpo y la pared, deslizando la nariz por mi cuello y las manos por mis muslos desnudos. Jadeó en mi oído, besó cada centímetro de piel hasta llegar a mi boca para devorarla y yo sólo podía pensar en que llevaba las bragas más horrendas del mundo y no quería que las viera.
Sus manos siguieron subiendo bajo mi camiseta, amasando mis pechos por debajo de la tela ajada. Clavó los dientes en mi labio inferior. Gimió de gusto y yo me removí nerviosa cuando agarró el borde de mi camiseta y tiró de ella hacia arriba. Se apartó, mirándome, agaché la cabeza, observando mis pies descalzos, las uñas descascarilladas, fijándome en los blancas que tenía las piernas y en el repaso que necesitaba mi depilación.
Se agachó frente a mí, quería verme la cara. Se hirguió y yo levanté la cabeza para mirarle. Joder, qué guapo era, siempre tan perfecto. Me mordí el labio para que no temblara. La cabeza, a veces, funciona en su propia onda. De repente sólo podía pensar en las estrías que surcaban mi vientre y el granito inoportuno que había aparecido en mi cara; en que podía haber avisado para, al menos, haberme adecentado un poco.
Torció una sonrisa y se alejó de mí para acercarse a la cafetera. Sacó una taza más del armario sirvió dos cafés con leche largos y cargados. Se subió a la encimera y me llamó al hueco que quedaba entre sus piernas, abrazándome y hundiendo los labios en la maraña de pelo que coronaba mi cabeza antes de enredar sus dedos en el coletero y tirar de él, dejando mis rizos sueltos y desmadejados. Me acurruqué contra su pecho y él aprovechó para sobarme el trasero y dejar caer al suelo mi ropa interior. Subió las manos por mi espalda y, cuando quise darme cuenta, la tela raída pasaba entre nosotros y volaba hacia la otra punta de la cocina. Y allí, desnuda entre sus brazos, olvidé que aún tenía marcas de la almohada en las mejillas, que el tiempo había dibujado surcos alrededor de mi ombligo y que debía hacerme la pedicura. Porque allí, entre sus brazos, me sentía la mujer más segura del mundo.
lunes, 11 de abril de 2016
A golpe de click
No recuerdo cuándo nos conocimos, no recuerdo cuando empezamos a interactuar ni cuándo comenzamos a seguirnos. No recuerdo cuál fue nuestro primer mensaje ni qué nos dijimos. No recuerdo cómo pasó, cómo las palabras traspasaron la pantalla y lo que sólo eran letras se convirtió en palabras, en llamadas interminables que acababan con la oreja ardiendo tanto como el teléfono, en risas acalladas para no despertar a nadie cuando hablabamos a las tantas, en miradas curiosas de quien me rodeaba... No recuerdo cómo pasó, cómo tú, tú, que sólo eras un avatar más, uno de tantos seguidores, de tantos buenos días, de tantas fotos de cafés que nunca tomaríamos... Tú te hiciste un huequito.
No recuerdo cuándo se me fue tanto la olla que decidí que ponernos cara y cuerpo y tacto sería buena idea. Que sería bonito y divertido vernos después de confesar que había algo que revoloteaba en mi estómago cada vez que el LED del teléfono anunciaba un mensaje nuevo, cada vez que tu nombre aparecía en mi pantalla... No recuerdo cuándo me subí a un tren, libr en mano y nervios por todas partes. No recuerdo cuándo me llamé de todo: idiota, loca, tonta, imbécil. ¿Quién te mandará a ti, alma de cántaro...? Cuando te tuve enfrente y se me encogió el estómago, recuerdo que me temblaron las piernas y no sabía ni cómo saludarte. Recuerdo que me pediste un beso. Recuerdo que te pedí tiempo. Recuerdo que hablamos. Que paseamos. Que nos besamos. Que nos tocamos. Que nos despedimos.
No recuerdo cuándo empecé a sentir que algo iba mal. No recuerdo cuándo mi estómago dejó de agitarse cuando el LED se encendía porque sabía que ya no eras tú, ya no serías tú. No recuerdo cuando decidí que sería buena idea buscarte. Unfollow. Block. Se acabó. Igual que empezó. A golpe de click.
lunes, 21 de marzo de 2016
Ya no se escriben cartas de amor.
Me siento en mi escritorio y escojo mi bolígrafo favorito, ese que sólo utilizo para los textos especiales. Preparo un taco de folios en blanco y esa guía que llevo utiliando desde que iba a la universidad y me servía para no torcerme cuando pasaba los apuntes a limpio. Respiro hondo, doy un sorbo al té humeante y dejo fluir las palabras. Pienso en ti. En la forma en que me das los buenos días,acabando siempre con ese icono que lanza un beso con corazón. En la forma en que me haces sonreír con una simple palabra. Pienso en cómo me miras, en cómo me rozas casualmente, como sin querer. Pienso en lo bonito que es sentir las mariposas revoloteando por todo el cuerpo porque el estómago se les ha quedado pequeño. Pienso en lo extraños que son los días que no te veo, en lo que te echo de menos a pesar de pasarnos horas hablando.
El bolígrafo camina solo, no pienso en lo que escribo, sólo lo hago. La tinta azul dibuja trazos precisos, letras pequeñas y redondeadas que no son sino una colección de eufemismos para decirte que no hay día que mi corazón no se salte un latido cada vez que me diriges la palabra; que mi respiración se acelera cuando te tengo cerca y hasta el estómago se me encoge cuando me abrazas. Doy mil rodeos para no decirte directamente que siento tantas cosas que no sé ponerles nombre y que me muero de miedo sólo de pensar que puedas darte cuenta de ello antes de que pueda ponerlas en orden. Porque no puedo, no sé decirlo, no sé si quiero. Y tengo miedo. Y llámame cobarde, pero ya malgasté muchos "te quiero" y este es tan grande que temo soltarlo a destiempo.
Creo que desvarío, le he dado tantas vueltas al tema para no enfrentarlo que he caído en una espiral de palabras que dicen todo y no dicen nada. Espero que lo entiendas. No es fácil ponerle letras a algo tan grande que no tiene definición. Deberían inventarle un nombre a todo esto, algo nunca dicho, nunca escrito. Deberían para que pudiera decírtelo. Para que pudieras entenderlo. Y sigo escribiendo. Y creo que ya te lo he dicho todo. Y creo que me falta mucho por decir.
Doblo la hoja en cuatro partes y la meto en un sobre que lleva tu nombre y el mío. Lo cierro con cuidado y lo sostengo entre las manos. Ahí dentro van más que palabras. Siento que pesa mucho, demasiado para ponerle un sello y echarlo a un buzón. Respiro hondo, del té ya no sale humo, sólo es un líquido frío y ambarino que no me aclara las ideas.
- Hola. ¿Qué tal?
Te dejo el mensaje en el wassap. El sobre me mira desde el cajón donde lo he lanzado.. Doble check azul. Cierro el cajón, el sobre se queja.
- Bien. ¿Y tú?
Y volvemos a la rutina de escribirnos cada día con letras sin forma, letras sin alma. Porque ya... Ya no se escriben cartas de amor.
lunes, 14 de marzo de 2016
¿Y si...?
Me abrazo a la almohada una noche más.
Finjo que no sé, que no he sabido. Finjo que no me gusta estar contigo.
Puta canción, se me ha grabado en la cabeza.
Cierro los ojos y lo intento, intento no pensar, dejar la mente en blanco. Intento no llorar.
Tarde.
No puedo evitar hacer preguntas al aire, de esas que nadie va a responder porque nadie tiene la respuesta.
¿Y si no hay más primeras veces?
¿Y si no hay más primeros besos?
¿Y si estoy condenada a que todo empiece y acabe en esa puta sensación?
¿Y si... no hay más?
Me esforcé en construir una coraza a prueba de golpes, en evitar el daño y, tal vez, no me habría venido nada mal rasparme de vez en cuando las rodillas.
Me empeñé en dejarte entrar, en permitir que pasearas a tus anchas, que descubrieras cosas que mí que ni yo misma conocía y tú...
¿Y si todo acabó contigo?
¿Y si nadie vuelve a...?
¿Y si...?
viernes, 11 de marzo de 2016
A la mañana siguiente.
miércoles, 9 de marzo de 2016
Ya no sé que duele más.
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| Tu Imagen, Mis Letras. @Imper31307 |
Hace unas horas me tocaba los labios extrañando sus besos y, ahora, sé que no van a volver. Ni sus caricias o esas palabras suaves. Ya no será ese "poco a poco" que nos prometimos para no forzar ni tantas otras cosas... Has decidido ponerle fin a una historia que no había terminado de arrancar, algo en lo que creía hasta con los ojos cerrados. La realidad se ha encargado de abrirme los ojos, de enseñarme a no creer en lo que no puedo ver ni tocar.
Fuiste tan intagible siempre... Tan imposible, como ese sueño que se repite y nunca llega a realizarse. Y me hiciste creer. En ti. En ese sueño. En todo lo que siempre quise creer. Me diste ilusión y, luego, te la llevaste lejos, contigo, con lo que tuvimos y lo que nunca tendremos.
Ya no puedo verte, has desaparecido en el horizone con todas esas cosas en las que ya no volveré a creer. Y no sé que duele más...
miércoles, 2 de marzo de 2016
Reflexiones de una noche de desengaño
Tú y yo no estábamos hechos para volar. Ni para amarnos. Tú y yo no podíamos sino herirnos con la misma intensidad que nos mirábamos y nos teníamos. Nos queríamos a nuestra manera. Sin dejar de hacernos daño. Sin dejar de acercarnos... Éramos dos piezas de distintos puzles que encajaban a la perfección, pero estábamos tan condenados a separarnos que el destino se hizo cargo por nosotros.
viernes, 26 de febrero de 2016
Me gustas.
No me preguntes porqué, no lo sé. Sólo sé que esas dos palabras aparecieron un día ante mis ojos, como por arte de magia, como si antes no hubiera podido ver que era así, que me gustas.
No te asustes, no es una petición de matrimonio. Pero, ¿sabes? Me gustaría entrelazar nuestros dedos con disimulo, correr a escondernos a un rincón para matarnos a besos, que nos entre urgencia por volver a casa, por quedarnos solos...
Quizá sea porque me haces reír. Quizá tenga que ver que siempre tengas la palabra correcta. O que estés ahí para rescatarme cuando caigo, para creer en mí, para soportarme cuando ni yo misma me aguanto. No sé...
Tal vez sea la forma en que me miras. O la forma en que te miro. No sé, pero me gustas y no sé decirlo de otra manera. Puede que esté anticuada, que ya no se estile, pero nunca me importó no adaptarme a los nuevos tiempos, a esas modas que pretenden amar sin que lo parezca, que se esconden y se engañan diciendo que no llevan el corazón a cuestas. ¿A quién pretendo engañar si siempre he sido de las que pone el corazón en cada paso? Y contigo no iba a ser menos. Y ese pequeño músculo tonto, ese que tu dices que es muy grande, dice que le gustas.
miércoles, 24 de febrero de 2016
Hay quien lo llama huir.
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| Tu imagen, mis letras @JuliQuimi |
Quizá, lejos, pueda evitar seguir mirando, pueda aprender a apartar la vista. Puede que te duela, sinceramente, lo dudo. Por dudar, dudo hasta de que te des cuenta de que me he ido, de que me he alejado de ti.
Mientras escribo esto pienso en que, seguramente, no te des por aludido, es más, seguramente, ni llegues a leerlo.
Me duele, es así, no puedo negarlo, pero tampoco puedo hacerte responsable de ello. No, aquí la única culpable de abrir la coraza y dejarte entrar y trastear con todo soy yo. Para ti sólo era un juego que yo me tome en serio, tampoco puedo culparte de que no supieras que yo estaba poniendo el corazón sobre la mesa y llevaba mala mano...
Tranquilo, ya he hecho las maletas, ya no molestaré más. Dejarás de saber de mí y, cuando quieras darte cuenta, habré desaparecido, habré ido lejos, donde me lleve este tren. Le he dejado mi aroma al viento, por si quisieras buscarme...
lunes, 22 de febrero de 2016
Hazlo durar
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| Tu imagen, mis letras @mamenflow |
Me sumerjo en el agua, con los ojos cerrados. Hazlo durar...
La sensación de calidez al dormir entre tus brazos. Hazlo durar...
Sentirme pequeña y grande a la vez. Sentir que todos mis miedos desaparecen cuando nos besamos y tus pestañas rozan mis mejillas. Hazlo durar...
El estallido de mil fuegos artificiales cuando tus manos recorren mi cuerpo y tu respiración encuentra refugio en la curva de mi cuello. Tú y yo unidos, fundidos, piel con piel, sin espacio para el aire. Hazlo durar...
La paz de acurrucarme en tu pecho y escuchar en silencio tus latidos. Hazlo durar...
La promesa de un para siempre, el brillo en los ojos, la ilusión de una vida a tu lado. Hazlo durar...
Los añicos de un sueño que se rompe, como miles de cristales estallando a la vez. La onda expansiva de cuatro palabras y un lo siento. Las heridas abriéndose profundas, rasgando la piel, sangrando. El corazón agonizando y una última respiración.
La canción ha terminado.
El agua se ha enfriado.
Y yo no supe hacerlo durar...
miércoles, 17 de febrero de 2016
Querido Cupido
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| Tu imagen, mis letras @IsikiYeah |
En estas fechas tan señaladas, voy a pedirte un favor, uno fácil y pequeñito: la próxima flecha para mí, te la guardas. Mira que tienes mala pntería. Quizá seas más miope que yo y te equivoques al elegirla. Yo creo que siempre me lanzas la flecha que va dirigida a otra persona. O, tal vez, te falta intuición. Será cosa de la edad, demasiados años siendo niño y creyendo en ese amor de cuento de hadas que, permite que te diga, sólo existe en los libros.
Que sí, que no sólo es cosa tuya, lo sé. Que tú tiras la flecha y escondes la mano y me dejas el corazón lleno de pinchazos y recuerdos de historias pasajeras, infectado de aquellas que ni siquiera comenzaron. Y me pides que siga creyende en el amor, en las flores y los corazones cuando yo me conformaría con unas tiritas y unos puntos de aproximación para cerrarme las heridas. Así que hazme ese favor, no lances esa flecha. Ya me ocuparé yo de buscar a quien acusar cuando el amor triunfe.
lunes, 15 de febrero de 2016
Quiza sea yo...
Cogí la taza de café entre las manos para calmar un frío que no sabía bien de dónde venía. Llevaba tiempo dando vueltas a aquella idea en mi cabeza. Un pensamiento que escocía y hacía daño, como si alguien te arañase las entrañas o apretara tu cuello hasta dejarte sin respiración.
Sólo era una idea que había ido creciendo y haciéndose fuerte, una pregunta que no dejaba de repetirse y que siempre respondía de la misma forma. Un "¿por qué te vas?" que me respondía sola. Y, después, un "¿qué hice mal?" y el sentimiento de culpa. Quizá no fui lo que esperabas, quizá no fui quien querías que fuera, no sé, no lo entiendo. Las cosas cambiaron de la noche a la mañana y quisiera creer que no fue por mi causa, aunque esa jodida voz en mi cabeza no deja de repetirme que algo malo tiene que haber en mí, algo que no encaja, algo que no sirve... Quizá sea yo en todo mi conjunto.
Di un trago al café amargo y suspiré. Quizá esa voz tenga razón. Ojalá se callara...
viernes, 12 de febrero de 2016
Ya no me dueles...
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| Tu Imagen, Mis Letras. @lady_gilda |
No, no me duele el alma cuando pienso que sus manos ya no me tocan. Y, si imagino su cuerpo pegado al mío, no me recorre la electricidad. Prometo que esta coraza es infranqueable, que nunca se coló hasta lo más hondo de mi ser. Que estos labios rojos no tienen nada que ver con que me sienta pequeña e insignificante. Que el humo de este cigarro no se lleva la amargura que me llena los pulmones. Prometo que ya no busco en otras camas lo que un día dejé en la suya.
Prometo que
miércoles, 10 de febrero de 2016
Marañas
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| Tu imagen, mis letras. @Imposibleolvido |
lunes, 25 de enero de 2016
Buenos días.
Se cuelan los primero rayos de sol por la persiana. Dibujan formas curiosas en tu cuerpo. Tu pelo enrdado, revuelto sobre la almohada y yo en vela desde hace horas, mirándote dormir, pidiendo a mis manos un control que yo no tengo. Las deslizo bajo las mantas, tu cuerpo suave, caliente, se resiente ante el frío de mis dedos. Gruñes bajito y te retuerces, ahora te tengo más a mano. No me entretengo en el camino, sé que, a veces, es divertido, pero ahora no, tengo otro objetivo.
Me deslizo ligera, directa, sin prisa, sin pausa. Última frontera, ese maldito elástico que siempre me frena. La cruzo, sin pensar demasiado, mi cabeza no es buena consejera en estos casos. Te estremeces con la primera caricia y adivino un quejido atascado en el fondo de tu garganta. Estos siendo delicada, apenas las yemas de mis dedos rozando tu masculinidad. Despacio, suave. Te muerdes los labios y acallas un gemido, estás despertando, pero no abres los ojos, me dejas seguir acariciando, tocando, rozando. Te acomodas, no dices nada, sólo se escucha tu respiración agitándose y el leve sonido de mi piel en contacto con la tuya.
Te retuerces, te tensas, lo noto baj mis dedos. Tu excitación crece con la mía. Paro, en seco, preparando mi siguiente movimiento. Rápido y certero, mis braguitas caen al suelo y sólo me abriga tu camiseta. Me subo a ti, a horcajadas, y el sol ilumina los lunares de tu pecho. Mis dedos juegan a unir los puntos, mi cuerpo se balancea, buscándote. No tardamos en encontrarnos, nuestros ojos se cierran y nuestras bocas se abren. Toda mi piel se eriza al contacto con la tuya. Silencio, gemidos, cuerpos chocando... Tú, sólo tú. Tus manos se agarran a mi cintura, me mueves a tu antojo, bailo para ti. Buscamos la unión perfecta y encontramos un error constante. Quizá sólo por la diversión de seguir buscando, de seguir probando. Es un juego que ninguno de los dos quiere terminar. Uno en el que no gana ni pierde ninguno. Tú aceleras, yo freno. No quiero acabar. Se está bien aquí, así, contigo dentro, tocándome, acariciándome, llevándome al cielo... Bajándome al infierno. Te tensas más, aceleras mñas y yo te sigo el ritmo porque ya no puedo hacer otra cosa. No coordino las palabras, no las controlo, no las escucho. Sólo tu respiración y el chasqueo de nuestras pieles. Sólo ese gemido ahogado que luchas por retener.
Mi espalda se curva, tus manos se aprietan en mi cadera. Te siento más dentro, más duro, más... Gruñes. Grito. ¡Oh!
Me derrumbo sobre tu cuerpo al vaivén de nuestras respiraciones aceleradas, al compás de nuestros latidos frenéticos. Me acaricias la espalda con las yemas de los dedos. Un beso entre mis rizos desmadejados. Otro en los labios. Suave, tierno. Un susurro. Buenos días.
viernes, 22 de enero de 2016
De monstruos y otros miedos.
miércoles, 20 de enero de 2016
Volver...
Volver al lugar de ese último abrazo, esas últimas palabras, ese último beso... Hay lugares que siempre tendrán ese aura triste de despedida, de últimas veces. Lugares que despiertan los recuerdos que más duelen, que más pinchan, esos que remueven las cenizas de lo que un día fueron mariposas y llaman a las lágrimas a salir, a rodar libres por las mejillas.
Hay lugares que empapan las pestañas y empañan la mirada, que te hacen volver la vista atrás y pensar en todo lo que pudo pasar, todo lo que pudo ser, todo lo que no fue. Que te hacen buscar los porqués de lo ocurrido, los fallos. Te preguntas qué hiciste mal, si fuiste demasiado... tú.
Hay lugares que remueven cosas, lo remueven todo, como quien rebusca entre las ruinas de un terremoto algo que salvar.
Hay lugares que son catástrofe, desastre, sin supervivientes, en los que sólo se salvan las letras...
lunes, 4 de enero de 2016
Lo quiero contigo...
Quiero un baile entre tus brazos, de esos que acaban con los dos desnudos, revoviendo las sábanas. Escribir con mis labios por todo tu cuerpo, no dejar un rincón sin su letra. Leer cada verso de tu piel acariciándola con mis dedos- Y repetir. Releerte.
Quiero una canción de esas que susurras en mis oídos y tocas en la curva de mi espalda. Una de esas danzas malditas en las que acabamos arqueados y temblando. Uno de esos silencios cómodos llenos de respiraciones entrecortadas y latidos acelerados.
Quiero ese descansar en tu pecho después de la batalla entre los cuerpos. Ese aroma a piel y sexo. Quiero esos murmullos, esas caricias, esos dedos tuyos enredados, sin querer, en mi pelo, esas piernas entrelazadas. Quiero ese abrazo adormilado, ese gemido en sueños, ese brazo apretándome más contra tu cuerpo.
Quiero todo. Y lo quiero contigo.
lunes, 28 de diciembre de 2015
Sigue leyendo
Si quieres que me desnude, sigue leyendo. Aquí no encontrarás kilómetros de piel expuesta, no verás unas curvas donde perderte o un cuerpo en el que hundirte. Aquí encontrarás un alma que grita, unos ojos que hablan, unas letras que calan. Lo que hay aquí dentro es una coraza abollada de tantos golpes, deslucida por lo salado de unas lágrimas que brotan, a menudo, con demasiada facilidad. Una coraza que esconde mucho, pero, si te fijas bien, deja ver más de lo que crees. Una coraza que encierra mucho miedo y muchas inseguridades, muchas tormentas sin amainar. También encontrarás un corazón que late, a veces frenético, otras, agónico; unos pulmones a los que, a menudo, les cuesta llenarse de aire; un estómago que se encoge ante un abrazo, repleto de mariposas que aletean con fuerza y lo revolucionan todo y se equivocan casi siempre; una cabeza que piensa demasiado, que razona lo irrazonable, que se desoye cuando le viene en gana y le cede las riendas al corazón para que actúe a sus anchas, ya le dirá eso de "te lo dije" cuando venga retorciéndose de dolor.
Sigue leyendo. Aquí leerás palabras que sangran, de esas que sólo se escriben cuando uno se abre en canal, de par en par, dejando todo al aire. Hay palabras bonitas, tristes; palabras que excitan, que incitan; palabras que pretenden hacerte sentir, recordar o, tal vez, olvidar. Aqui me encontrarás a mí, desnuda, porque no hay mayor desnudez que poner el alma en cada letra, escribir a corazón abierto, desangrarse en palabras...
Pasen y lean.
Un café con Sara
Quedé con Vanessa en El Café de la Luz a las cinco. Llevaba semanas hablando con ella, preparando la cita para una de sus próximas visitas...
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No recuerdo cuándo nos conocimos, no recuerdo cuando empezamos a interactuar ni cuándo comenzamos a seguirnos. No recuerdo cuál fue nuest...
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No recuerdo bien en qué ciudad estábamos, da igual. Estábamos tú y yo y la triste historia de tu cuerpo sobre el mío . Creo que Marwan so...
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Quedé con Vanessa en El Café de la Luz a las cinco. Llevaba semanas hablando con ella, preparando la cita para una de sus próximas visitas...

















