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miércoles, 3 de febrero de 2016

Detesto.

Detesto que la sábana esté mal colocada.
Detesto darme la vuelta en la cama y que esté fría.
Detesto despertarme antes de que suene el despertador.
Detesto sentir cómo se me duerme el brazo que tengo bajo la almohada.
Detesto que se salte la calefacción y notar el frío en la nariz.
Detesto que las musas me ataquen cuando me echo a dormir.
Detesto soñar contigo y que no estés cuando despierto. Y que no estés nunca.
Detesto abrir los ojos en mitad de la noche porque un nudo en el estómago no me deja respirar.
Detesto pensar en ti.
Detesto que no me calmes en mis desvelos.
Detesto que me miren raro por cenar sola en un restaurante.
Detesto que se enfríe el café mientras escribo y esta taza lleva horas congelada...

lunes, 1 de febrero de 2016

Desvelos



Otra vez el desvelo de las 6:30. La calefacción se salta y hace frío. Y no estás para calentarme. Ya nada me da calor. Nadie me da calor... No sé si es el frío o las musas. O quizá seas tú, que te has hecho un fuerte en mi cabeza y no logro sacarte de ahí, mantenerte encerrado durante el tiempo suficiente para que la herida cicatrice, para que el dolor cese. Siempre te escapas, te das un paseo por mi recuerdo lo desbaratas todo, lo rompes, lo destrozas, haces más ruinas de las ruinas y te juro que hay días que creo que me romperé en tantos pedazos que nada ni nadie logrará recomponerme jamás...
Abro los ojos con la vaga esperanza de encontrarte durmiendo a mi lado y los cierro de nuevo. Aquí sólo hay oscuridad y frío.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Sigue leyendo


Si quieres que me desnude, sigue leyendo. Aquí no encontrarás kilómetros de piel expuesta, no verás unas curvas donde perderte o un cuerpo en el que hundirte. Aquí encontrarás un alma que grita, unos ojos que hablan, unas letras que calan. Lo que hay aquí dentro es una coraza abollada de tantos golpes, deslucida por lo salado de unas lágrimas que brotan, a menudo, con demasiada facilidad. Una coraza que esconde mucho, pero, si te fijas bien, deja ver más de lo que crees. Una coraza que encierra mucho miedo y muchas inseguridades, muchas tormentas sin amainar. También encontrarás un corazón que late, a veces frenético, otras, agónico; unos pulmones a los que, a menudo, les cuesta llenarse de aire; un estómago que se encoge ante un abrazo, repleto de mariposas que aletean con fuerza y lo revolucionan todo y se equivocan casi siempre; una cabeza que piensa demasiado, que razona lo irrazonable, que se desoye cuando le viene en gana y le cede las riendas al corazón para que actúe a sus anchas, ya le dirá eso de "te lo dije" cuando venga retorciéndose de dolor.
Sigue leyendo. Aquí leerás palabras que sangran, de esas que sólo se escriben cuando uno se abre en canal, de par en par, dejando todo al aire. Hay palabras bonitas, tristes; palabras que excitan, que incitan; palabras que pretenden hacerte sentir, recordar o, tal vez, olvidar. Aqui me encontrarás a mí, desnuda, porque no hay mayor desnudez que poner el alma en cada letra, escribir a corazón abierto, desangrarse en palabras...
Pasen y lean.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Resetear(me)


Necesito encontrar ese botón que lo apaga todo. Necesito fluir, dejarme llevar, que sea la inercia quien me mueva. No pensar. No sentir. Sólo un rato, algo momentaneo. Resetear cabeza y corazón para poder seguir. Soltar lastre. Olvidarme de todo. Descansar. Sonreír. Despreocuparme. RESPIRAR... Y volver a sentir.

Un café con Sara

Quedé con Vanessa en El Café de la Luz a las cinco. Llevaba semanas hablando con ella, preparando la cita para una de sus próximas visitas...