lunes, 24 de noviembre de 2014
Quería
Quería volver a Londres. Quería volver a estar con él. Quería volver a acostarme a su lado. A despertarme entre sus brazos. Quería volver a respirar su aroma por la mañana. Por la tarde. Por la noche. Quería volver a besar sus labios con sabor a café antes de desayunar. Seguirle con la mirada cuando salía de la ducha. Quería…
viernes, 21 de noviembre de 2014
Deseos.
Todos dormían. La ciudad entera estaba en calma. Demasiado frío y varias carreteras cortadas por el temporal. Seguía apostado frente a su casa, concentrado en su respiración y el tortuoso latido de su corazón, aún debilitado por los sucesos de los días anteriores. Quería acostarse junto a ella, abrazarla, susurrarla que estaba a salvo y dejar que se durmiera entre sus brazos. Deleitarse con su aroma dulce, con su tacto suave. Acariciarla bajo la ropa, erizar el vello de todo su cuerpo y amarla despacio. Sin prisas. Detener el mundo para ellos dos, pero él estaba acechando. Su mentor, aquel que le convirtió en lo que era y le privó durante decenios de su voluntad. El que le consagró a matar cazadoras. Una tras otra, tras otra… Recorriendo el mundo con la única intención de arrancarles la vida a quienes trataban de arrebatar la suya.
viernes, 14 de noviembre de 2014
En una ciudad cualquiera
Y allí estábamos. En una minúscula habitación de una ciudad cualquiera. Con la ventana abierta. Con el calor entrando. Con la brisa rozándonos los dedos de los pies. El olor a mar colándose a ráfagas. El ruido de los coches. Y el silencio entre nosotros. Tus largas pestañas batiendo en cada parpadeo. Y yo sin poder dejar de mirarte. De escuchar tu respiración pausada. Sin querer que pase el tiempo. Sin querer volver. Con las ganas de quedarme siempre allí. O, quizá, seguir huyendo, corriendo sin rumbo. Buscando otra habitación pequeña de una ciudad cualquiera para llenarla de nosotros.
Quizá
Quizá cometimos el error de dejarnos demasiadas veces con las ganas. De retrasar el momento. De salir corriendo. Para no llegar tarde. Para no llegar pronto.
Quizá cometimos el error de querernos demasiado deprisa. De acelerar para frenar en seco. Se reírnos de nuestra impaciencia. De esperar desesperados por rozarnos. Por tenernos.
Quizá cometimos el error de intentar juntar con pegamento lo que ni la soldadura más fuerte podría unir.
viernes, 7 de noviembre de 2014
Llueve
Siempre me gustó saltar en los charcos. Correr bajo la lluvia. Calarme entera. Tanto que la ropa se me quede pegada. Que el pelo pierda su forma. Dejar el paraguas en casa y girar mientras las gotas caen sobre mí. Y arrastrarte conmigo. Que saltes en los charcos. Corras bajo la lluvia. Te cales entero. Tanto que la ropa se te quede pegada. Que tu pelo pierda la forma. Que dejes el paraguas en casa y me abraces mientras las gotas caen sobre nosotros. Y besarte...
martes, 4 de noviembre de 2014
Aire
Me levanté despacio, tratando no hacer ruido, no despertarle. Le miré antes de salir del dormitorio, mirando hacia el techo, con la boca entreabierta, con el aire, que horas antes se estrellaba en mi garganta, escapándose entre sus dientes.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Un café con Sara
Quedé con Vanessa en El Café de la Luz a las cinco. Llevaba semanas hablando con ella, preparando la cita para una de sus próximas visitas...

-
No recuerdo cuándo nos conocimos, no recuerdo cuando empezamos a interactuar ni cuándo comenzamos a seguirnos. No recuerdo cuál fue nuest...
-
No recuerdo bien en qué ciudad estábamos, da igual. Estábamos tú y yo y la triste historia de tu cuerpo sobre el mío . Creo que Marwan so...
-
Quedé con Vanessa en El Café de la Luz a las cinco. Llevaba semanas hablando con ella, preparando la cita para una de sus próximas visitas...