A veces la vida te cae encima como una puta losa. A veces todo lo que conoces se desmorona y ya no queda nada salvo un inmenso vacío que crece cada día, llenándolo todo, aplastándote más. A veces sólo quieres hacerte pequeño hasta desaparecer. No dejar rastro ni huella. A veces sólo necesitas sentir que le importas a alguien, que alguien te quiere, que alguien te necesita. A veces necesitas que te abracen sin pedirlo. Que te digan que todo irá bien y necesitas creerlo. Que te arranquen una sonrisa o una carcajada.
a veces necesitas romperte, volverte ruinas y reconstruirte. Abrirte en canal para buscar en tus entrañas y conocerte mejor, saber quién eres, qué quieres, qué necesitas... A veces sólo necesitas huir, lejos, alejarte de todo y de todos para buscarle sentido a toda la mierda que te rodea, que te aplasta y te asfixia y no te deja seguir.
Y, a veces, un paso atrás, para poder seguir adelante, pero, a veces, delante sólo nos espera un abismo.
sábado, 30 de mayo de 2015
sábado, 9 de mayo de 2015
Aquí empieza todo. Roma Se Escribe Al Revés.
Catorce
de febrero. Otro catorce de febrero. Otro día como todos. Otro día como tantos.
No sé que le ven de especial. No me cabe duda de que es un invento de los
grandes almacenes. San Valentín. Igual que el día del padre o el de Reyes.
Consumismo. Hace semanas que los escaparates se llenaron de corazones, flores y
peluches con estas dos palabras tan sobrevaloradas. “Te Quiero”. Te quieros por
todas partes. Como si se pudiera encerrar el amor en el último CD de Jamie
Cullum o lo más novedoso de Paulo Cohelo. Cómo si bastase con hacer un regalo
un día al año para querer a alguien.
Hoy
todo es más empalagoso que de costumbre. En la cafetería, una pareja se hacía
arrumacos antes de entregarse los regalos. En la oficina, a algún lumbrera se
le ha ocurrido la idea de celebrarlo enviándonos notas con piruletas en forma
de corazón. Como si fuera un instituto. Carlota, la despampanante secretaria
del jefe, coleccionaba unas cuantas antes del descanso. Mario, el becario,
saboreaba una mientras investigaba la letra de su nota en busca de su autora.
Por poner algún ejemplo. La redacción, aquella mañana, tenía un aire dulzón y
empalagoso. Las noticias importantes no tenían cabida en nuestros blogs. Sólo
sandeces sobre la historia del catorce de febrero, historias de amor tan
increíbles como inverosímiles y una sección de declaraciones de amor de la que,
por supuesto, me tocaba encargarme.
Otro
café. Este me costaría varias horas de sueño. Miré el calendario y conté con
los dedos los días que quedaban para mis esperadas vacaciones. Alguien había
rodeado el catorce con un corazón rojo. Uno. Dos. Tres. Respiré hondo. Los ojos
se me iban hacia el corazón con ganas de sacarlo de allí. Cuanto quisiera que
llegara ya el día veinte. Y escapar de aquello. De la rutina. De las prisas. De
las mismas caras. Las mismas palabras. Los mismos lugares. Huir. Perderme.
Perderme. Roma. Infinita. Diferente. Clásica. Lejana. Eterna...
jueves, 7 de mayo de 2015
Bonito sería...
Bonito sería tocarnos el alma con las yemas de los dedos. Susurrarnos los jadeos al oígo. Gemirnos las emociones.
Bonito sería escribir nuestra historia a besos por tu cuerpo. Recitar versos con mi lengua en tu piel.
Bonito sería morder tus ganas, desnudar tus intenciones. Y desvestir las mías.
Bonito sería dejar caer mis barreras con tu cuerpo entre mis piernas.
Bonito sería derribar las tuyas...
Bonito sería leer en tus ojos palabras no pronunciadas.
Y qué bonito sería cogernos de la mano y perdernos, no sé, en la oscuridad de la noche, entre nuestras sábanas arrugadas.
Bonito sería escribir nuestra historia a besos por tu cuerpo. Recitar versos con mi lengua en tu piel.
Bonito sería morder tus ganas, desnudar tus intenciones. Y desvestir las mías.
Bonito sería dejar caer mis barreras con tu cuerpo entre mis piernas.
Bonito sería derribar las tuyas...
Bonito sería leer en tus ojos palabras no pronunciadas.
Y qué bonito sería cogernos de la mano y perdernos, no sé, en la oscuridad de la noche, entre nuestras sábanas arrugadas.
viernes, 1 de mayo de 2015
Sigo esperando...
Sigo esperando mi café de buenos días.
Espero que te duermas a mi lado.
Y que despiertes conmigo.
Sigo esperando que acaricies mis labios con los tuyos.
Que tus manos dibujen senderos por mi cuerpo.
Que te fundas conmigo.
Que estalles conmigo.
Sigo esperando que te acuerdes de mí...
Espero que te duermas a mi lado.
Y que despiertes conmigo.
Sigo esperando que acaricies mis labios con los tuyos.
Que tus manos dibujen senderos por mi cuerpo.
Que te fundas conmigo.
Que estalles conmigo.
Sigo esperando que te acuerdes de mí...
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